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Luciana Frassati:
"Se encontraba frecuentemente delante de situaciones delicadas y difíciles:
familias divididas, hijos ilegítimos, hombres con antecedentes penales
sucios. No se escandalizaba. Llevaba con él la advertencia de Cristo:
"el que no tenga pecado que tire la primera piedra", inclinado así
a propiciar el fin de ciertas formas de caridad condicionadas al "buen
comportamiento" de los beneficiados."