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Mario Soldatti
"Sabíamos que era un chico estudioso, devoto, cuidadoso.
Los buenos padres no cesaban de ponerlo como ejemplo […] Ahora, los compañeros
capaces, estudiosos, religiosos, los compañeros que los superiores proponen
como ejemplo, son siempre, por la fuerza de las cosas, odiosos para los otros
muchachos. ¡Figurémonos este caso!
Pues bien, no. Pier Giorgio Frassati, no obstante que los buenos padres hacían
todo para hacerlo odioso, no fue para nosotros ni siquiera en parte, ni siquiera
un instante, odioso.
Él desde muy joven, por gracia natural, tenía esa perfección,
alcanzaba en efecto sin quererlo y sin ni siquiera saberlo, esa que es, y será
siempre, una de las máximas ambiciones de todos los hombres, y especialmente
de los hombres más célebres y más poderosos: ser simpáticos
para los propios enemigos."